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sábado, 6 de diciembre de 2014

Cafeterapia




     Somos seres sociales. Siempre hay alguien que tira de nosotros. Como en la historia de Teseo y Ariadna, en la que ella era su hilo conductor para superar la lucha contra el Minotauro y salir del tunel, todos nos apoyamos en alguien. Porque las penas son menos penas cuando las contamos y sabemos que tenemos gente que nos escucha y nos apoya, también las alegrías no son nada si no tenemos con quién vivirlas y compartirlas.


     Los humanos hemos creado la cafeterapia. Nos encanta "quedar para tomar un café" y ponernos al día de nuestras cosas, desahogarnos cuando nos ha ocurrido algo, contarle a las personas que queremos algo bueno que nos ha sucedido...

     Si echamos la vista atrás, y pensamos en los momentos más felices que hemos vivido, raramente nos vendrá a la cabeza ninguno en el que a nuestro alrededor no esté/n aquella/s persona/s que más nos importan. De igual manera, en los peores momentos de nuestra vida, si tenemos una buena red social, ésta siempre aparece en todos ellos.


     Quizás esta entrada pretende convertirse en una oda a todas esas personas que son importantes en nuestra vida, y a las que a veces, por el ritmo frenético que llevamos, se lo decimos poco, se lo demostramos poco.

     Para mi, uno de los grandes placeres de la vida son esos momentos de café, sentarme delante de una buena taza con alguien a quien quiero, con alguien a quien no puedo ver a menudo, con alguien con quien 10 minutos en cualquier hueco hacen el día mucho mejor, y disfrutar de ese momento y de esa compañía.






     Quizás Diciembre sea por excelencia el mes de "pararse a pensar", de "hacer listas". Hacemos listas sobre las cosas que queremos conseguir el año que viene, tachamos las cosas que quisimos para éste año que se acaba y hemos conseguido (o no, pero siempre serán metas de nuevo para el año próximo), planeamos todos esos eventos que nos harán reencontrarnos con mucha gente a la que queremos...



"La felicidad no es un destino, es un modo de vida"



     En la primera entrada que publicamos en #Positimento os contamos la idea que tuvo una amiga de guardar en una cajita o bote bonito notas con todas las cosas bonitas y buenas que le pasaban cada día (Enlace a la entrada: http://positimento.blogspot.com.es/2014/01/pequenos-grandes-momentos.html). 
     Personalmente estoy deseando ver el total de esas notas que he escrito este año, porque todos recordamos los grandes días, viajes, o eventos especiales, pero nos sorprenderíamos al leer tantos pequeños grandes momentos del día a día que llegamos a vivir en 365 días, y que, al final, son los que hacen que la vida sea mejor: un beso inesperado, un regalo sin motivo concreto, preparar una fiesta sorpresa, aquella tarde en que no pudiste parar de reír con una amiga, la adrenalina al montarte en aquella montaña rusa, una merienda en el campo, un reencuentro en un aeropuerto o estación, leer el libro que tanto deseabas, aprobar aquel examen que tanto estudiaste, ese café que te hizo pasar una tarde feliz.


    Os proponemos la última lista del año: una llena de pequeños grandes momentos que vais a disfrutar antes del día 31. Os dejamos algunas ideas:

          - Quedar con esa persona con la que lo llevas posponiendo meses.

          - Hacer alguno de los regalos de esta Navidad tu mism@.

          - Revisar las miles de fotos digitales que hacemos al cabo del año y crear un álbum de todos los momentos especiales del año.

          - Volver a enviar alguna postal navideña en lugar de las felicitaciones soseras e impersonales vía Whatsapp...
          - Decir más veces "te quiero".

          - Hacer las paces con esa persona con la que tuviste una discusión tonta...

          - Disfrutar de los más peques de la familia haciendo alguna actividad especial con ellos.

          - Contar hasta 10 más veces y enfadarte menos.

          - Disfrutar de un paseo navideño por la ciudad.

          - Dedicarle tiempo a la/s persona/s con las que estás compartiendo una cena, un café... sin mirar el móvil ni un segundo.

          - Darle una pequeña sorpresa a alguien que quieres y "no le guste mucho la Navidad".


    ... Pero, sobre todo, disfrutad del último mes del año, tan especial como es, y no dejéis de practicar la cafeterapia.




jueves, 8 de mayo de 2014

Keep Calm & "se amable".


      En palabras de mi abuela "la misma palabra dicha de una manera u otra cambia una barbaridad".
      En una conversación de hospital, alguien dijo: "tengo una farmacia, y atiendo a la gente del pueblo de al lado porque el señor de esa farmacia es un borde. Y esto pasa porque eres amable, atenta, es gente mayor... Cuesta muy poco poner una sonrisa y no tener cara de ajo, pero la diferencia en lo que recibes es tremenda".




 
 

      Apoyo al 100% la afirmación de mi abuela, y soy ferviente defensora de profundizar en la importancia que tiene la manera de decir las cosas, de comunicar noticias, especialmente, las malas. La huella que va a dejar una noticia mala en nosotros, no es la misma dicha de una manera que de otra.

      Para profundizar en ello, os dejo un texto sobre un caso real, en el que una mujer, tras tener un accidente de coche, en el que fallecen su bebé y su marido, siente que el cómo se le ha comunicado todo en ese proceso, no es ni por asomo la mejor de las maneras, y no sólo eso, sino que tendrá consecuencias en la elaboración del proceso del duelo para ella. Es un texto muy enriquecedor y que merece la pena ser leído y reflexionar sobre él.



 "Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo." 
Eduardo Galeano.


Ver video: Amabilidad



      En la vida en general, nos centramos más en lo malo que en lo bueno. De la misma manera que nos sorprende más encontrarnos con alguien que nos atienda amablemente que de una forma seria, o incluso desganada. ¿A cuántos de vosotros os ha sorprendido el trato amable de algún trabajador ante cualquier gestión que hayáis hecho? Cuando lo que debería asombrarnos es la gente no-amable.


"Ser amable es más importante que tener razón."




      En un zapping hace unos días vi una parte del famoso programa que trata sobre jefe - empleados, en el que una de ellas se sorprendía al ser llamada por el jefe, y comentaba "me ha llamado y pienso: algo he hecho mal". Esto es una situación de lo más normal en la vida. Tanto en trabajos, como en coles, o en nuestro día a día. Vemos trabajos en los que se llama al empleado sólo para señalarle algo que ha hecho mal, en lugar de felicitarle por algo que ha hecho bien, o tan sólo por hacer su trabajo de una manera eficaz y amable. Vemos niños a los que se les dan notas para llevar a casa en las que se señala un comportamiento inadecuado, pero nunca llevan una en la que sin más diga "¡es un/a niñ@ fantástic@!".

Seamos positivos y centrémonos, y fomentemos, las cosas buenas.

      Hay una expresión que adoro, y es "No tengo palabras". Esta frase es, sin duda, la expresión óptima de la felicidad. Cuando alguien nos dice "me has dejado sin palabras" es una de las mejores cosas que nos pueden ocurrir. Seamos amables simplemente por el hecho de serlo, digamos cosas buenas y bonitas porqué si a diario, y dejemos a la gente sin palabras





viernes, 28 de marzo de 2014

Felicidad, que bonito nombre tienes.


La RAE define la felicidad de la siguiente manera:


" felicidad. (Del lat. felicĭtas, -ātis).



1. f. Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien."



      Sin embargo, desde numerosos campos de trabajo, como el de la psicología, la sociología, u otras muchas ciencias sociales, se considera la felicidad como una condición interna, dentro de cada uno/a de nosotros/as. Algo que, en muchas ocasiones, no sabemos encontrar.


     Y es que ya Aristóteles decía "La felicidad depende de ti".









      Por supuesto, hay multitud de factores que influyen en que una persona se defina como feliz, o considere que está en un periodo o momento feliz de su vida. 


      Cuando ocurre algo que nos asombra o nos impacta, como un accidente, una época difícil, una pérdida de alguien cercano... solemos hablar sobre lo importante que es decirle a alguien que le queremos, o lo necesario que es vivir el presente. Y eso ciertamente es importantísimo. Pero hace unos días, hablando sobre ello con un grupo de amigos, una de ellos dijo: "Me gustaría que se hablara más de las cosas que SI hacemos".

    
      Porque SI hacemos cosas que favorecen nuestra felicidad y la de los que nos rodean.


      Y, sobre lo que conozco, las personas que me rodean son:



  •  En gran medida solidarias. Ayudan a los demás, a los que conocen y a los que no. Dan todo lo que pueden por la gente que quieren y por la que sienten que pueden ayudar.


  • Detallistas. Gente que busca la felicidad en los pequeños detalles, en un regalo inesperado, en una sorpresa a media tarde, en cualquier cosa sin una fecha en el calendario que pueda hacer un poquito feliz a las personas a las que quieren.


  • Luchadoras. Por sus metas, proyectos, objetivos, y por colaborar en los de las personas que viven a su lado cada día.


  • Generosas. Amables. Agradecidas.


  • Apasionadas. Ponen en alma en todo lo que hacen.


  •  Amigas de sus amig@s. La amistad y las relaciones fuertes fortalecen el bienestar personal.



"La única manera de multiplicar la felicidad es compartirla" 

Paul Scherrer




     Probablemente definir la felicidad es una de las cosas más difíciles que existen. ¿O quizás no?     
     En las últimas semanas, os habíamos propuesto una encuesta en la que sólo había que responder a una pregunta, "¿QUÉ TE HACE FELIZ?". Para cada uno de nosotros, la felicidad la componen multitud de factores, pero al final, hay denominadores comunes que son importantes para sentirnos felices, y algunos de ellos para vosotros han sido: pasar momentos con la gente a la que queréis (familia, amigos, pareja...), disfrutar de los pequeños momentos solos o con las personas que os importan, conseguir objetivos propuestos, e incluso, disfrutar de las mascotas.



     Al final esto nos dice lo mucho que disfrutamos del momento, del aquí y el ahora, aunque no nos paramos a pensar en ello, y nos empeñamos muchas veces en buscar una felicidad que creemos al final de un camino, una felicidad que creemos que se encuentra en cualquier lugar, salvo en nosotros, salvo en el presente.




"La felicidad se encuentra a lo largo del camino, no al final"



  
      Y es que, ¿no os ha ocurrido que, a la espera de un gran evento, disfrutáis más la preparación que el suceso en sí? 


     Una fiesta sorpresa de cumpleaños para alguien a quien quieres, una boda, un viaje...       

     Disfrutamos enormemente el pensar dónde le daremos la sorpresa a esa persona, qué regalo compraremos, cómo conseguiremos que acuda al lugar, la gente que invitaremos... o disfrutamos los preparativos de una boda, elegir el vestido, el menú, el lugar donde se celebrará, el enviar las invitaciones, el elegirlas... de la misma manera que disfrutamos elegir a dónde vamos a ir en las próximas vacaciones, planear el itinerario, indagar sobre qué ver en ese lugar, buscar hoteles bonitos o restaurantes donde se coma bien...




  
     Martin Seligman, de quien ya os hemos hablado en este blog (psicólogo seguidor de la psicología positiva), propone una ecuación para la felicidad:


FELICIDAD = S + C + V



      En esta ecuación, la S corresponde a la genética de cada persona, siendo de base unas más entusiastas o positivas que otras (pero, la buena noticia, como ya os habíamos hablado anteriormente, es que es algo modificable, y todos podemos trabajar por ser cada día más positivos y optimistas. "Aprenda Optimismo. Martin E.P. Seligman" ).


      La C se corresponde a las circunstancias (nivel económico, salud, educación, entorno social, la niñez que vivimos...), que, evidentemente, afectan las situaciones que vive cada persona.
    
     Es importante destacar aquí que, demostrado en numerosos estudios, el nivel económico no correlaciona con el nivel de felicidad: a partir de un nivel mínimo de ingresos, la felicidad no aumenta en proporción al dinero que se posee.


     Por último, la V es la voluntad propia, la medida en que nosotros tomamos las riendas de nuestra vida.


     Si nos paramos a pensar un poco en ello, en multitud de ocasiones nos centramos en las dos primeras letras de la ecuación para determinar cómo va nuestra vida, y por tanto cómo somos de felices, y le damos un segundo plano a cómo actuamos nosotros frente a ello.









     Os animo a tomar las riendas de vuestra propia felicidad, a disfrutar de todos los buenos momentos que vivimos en el día a día, de los pequeños grandes detalles, y a aprender de lo malo, porque, al fin y al cabo, también es parte del camino.

Sed felices :)