lunes, 17 de febrero de 2014

¿Crees en ti?




               En época de exámenes, es muy común escuchar en cualquier lugar conversaciones acerca de ello.

Hace un par de mañanas, cuando viajaba en autobús, iban sentados detrás de mi dos chicos que hablaban sobre sus exámenes. Al principio no me llamaron la atención más que cualquier otro murmullo conversacional que se oía, hasta que escuché que decían:

 – “Yo se que he suspendido, y ahora hablando contigo más porque no lo hice así….”

 – “Quizás no lo tengo bien, porque al salir lo comparé con varias personas y no nos salía lo mismo”.


Me llamó mucho la atención por lo siguiente: ¿Cuánto confiamos en nosotros mismos?

En mi época de estudiante recuerdo haber tenido también ese sentimiento, acabar un examen, salir contenta, y cuando comparaba con mis compañeros, me entraban las dudas. ¿Por qué ellos iban a tenerlo bien e iba a ser yo la equivocada?

No es una mera cuestión de exámenes, sino de confianza.

Por supuesto que no siempre estamos en posesión de la razón, pero es curioso la facilidad con la que la confrontación con otros nos hace dudar de nosotros mismos.
  


La confianza en uno mismo depende en gran medida de las experiencias vividas, de la personalidad y del ambiente que nos rodea.

Confiar en uno mismo nos ayuda a actuar y a expresarnos con mayor seguridad, conseguimos creer que nuestras opiniones, ideas, sentimientos, cuentan, que son importantes.

Esta semana queremos animaros a que llevéis a cabo este pequeño ejercicio:

“ Tómate unos minutos y piensa ¿qué cosas haces con plena confianza en ti mism@?  
Reflexiona un poco sobre ello y trata de enumerar al menos 5.
Anótalos en un lugar donde puedas verlos, te animarán cuando creas que no eres capaz de algo":

1 –
2 –
3 –
4 –
5 –  
  

                Algunas cosas de las que yo soy capaz:

1 - Soy capaz de decir que No asertivamente cuando quiero que sea "No".
2 - Soy capaz de proponerme una tarea concreta y centrarme en ella hasta terminarla.
3 - Soy capaz de hablar en público aunque me cueste hablar delante de otros.
4 - Soy capaz de seguir una dieta sana.
5 - Soy capaz de disfrutar de los pequeños placeres del día a día.



"Tanto si cree que puede, como si no, tiene razón". 
Henry Ford.




             Y recordad "Nunca dejéis que nadie os diga que no podéis hacer algo. Si tenéis un sueño, perseguirlo


(Fragmento de la película “En busca de la felicidad”)








martes, 11 de febrero de 2014

Re-Ilusionarse

    La semana pasada, tomando café con una amiga,  me di cuenta que, un buen rato de nuestro reencuentro, lo habíamos pasado hablando de lo malo que hacía, de las pocas ganas que teníamos de salir de casa y de la pereza que nos daba realizar cualquier tarea.

      Y es que el clima frío, los días más cortos, la ausencia de sol y la abundancia de lluvia y viento, son una ‘agradable’ combinación invernal que pone muy fácil caer en la tristeza y el negativismo. 

      Nosotr@s aquél día, y mucha gente a diario, sin darnos cuenta creamos entornos grises de los cuales nos rodeamos. Por ello, se hace necesario comprender nuestras emociones y saber gestionarlas, solo así, podremos sacar el mayor partido a nuestras vidas y permanecer con los ojos bien abiertos cuando algo bonito pase por nuestro lado.

      

      


    Reilusionarnos cada día con lo que hacemos y vivimos, y crear entornos positivos a nuestro alrededor es vital para cambiar nuestro destino. Como os decía, hace muy malo fuera, asique hoy me ha dado por hacer un ejercicio facilísimo y muy rápido. ¿Crees imposible la existencia de ejercicios para optimizar el hábito del optimismo? Acompáñame en este ejercicio y lo descubrirás. 

      Piensa por un segundo tres cosas:

               -Un recuerdo bonito

               -Una persona a la que quieres

               -Un deseo para el futuro

    Ahora es hora de asignarle un color que represente a cada uno de los elementos que hay en tu lista anterior. Con ello asociamos cada elemento positivo con ese determinado color.

    Recorta círculos (en mi caso formas) con cartulina de esos colores que te han sugerido y pégalos donde puedas verlos. 

    Éste es mi resultado:

Un recuerdo bonito: Tardes en el río con mi prima

Una persona a la que quieres: Mis padres

Un deseo para el futuro: El trabajo de mis sueños



Poco a poco, a base de ir topándote con estas formas y sus colores y revivir esos sentimientos positivos, irás entrenando tu cerebro para que genere de forma habitual y casi automática el bienestar emocional y el optimismo.


Y si quieres ver cómo le funciona este mismo experimento en colectivo a Elsa Punset, no dejes de ver el vídeo que lo ilustra:

-Redes. ‘Neurociencias’. El optimismo. La mirada de Elsa. Elsa Punset



Ojo al curioso truco de Benjamin Zander, director de la Filarmónica de Boston, para crear entornos positivos. Para descubrirlo, tendrás que ver este otro vídeo que te dejo más abajo. Pero ¡¡ánimo!! Solo es una tortura maravillosa de 5 minutos.  :)

-Redes. ‘Emociones’. Inteligencia emocional. El poder de las emociones positivas. Elsa Punset
http://www.youtube.com/watch?v=g7ZkCiwsps0




 *Pronto te sorprenderás a ti mism@ saboreando  la cantidad de cosas buenas que te pasan a diario*


lunes, 3 de febrero de 2014

(E)lecciones.



Mi prima de 5 años fue quien me animó a escribir sobre las elecciones, cuando hace un par de tardes la observé cómo elegía entre tres muñecas que tenía. Le habían dicho que sólo podía llevarse una a la calle, y para decidir cuál de ellas sería, cantaba la rifa que todos conocemos de “una dole tele catole quile quilete estaba la reina en su gabinete…”. 

Lo repitió tres o cuatro veces, ya que la elección que dejó a la suerte no era de su agrado. Ni que decir tiene que finalmente llevó consigo la muñeca que nunca salía elegida con la rifa.

Cuando crecemos, y estamos frente a una elección algo más difícil que decantarse por una muñeca, analizamos las situaciones con sus PROS y sus CONTRAS.

            Hacemos dos columnas y comenzamos a escribir cosas por las que la elección sería buena, y cosas por las que sería mala. Pero ser objetivos con nosotros mismos es complicado; si creemos que será buena, conseguiremos encontrar razones para añadir más pros que contras a nuestro folio en blanco. Por el contrario, si de verdad no lo deseamos, o no estamos seguros, será la columna de los contras la que tenga mayor número de razones. 




También, hay quien prefiere dejar la elección al azar, y utiliza el truco de la moneda: “si sale cara, SI; si sale cruz, NO.” No sé vosotros, pero yo misma muchas veces, después de lanzar la moneda al aire, he terminado eligiendo la opción que desde un principio quería.





Esto ocurre porque a veces nos cuesta arriesgar. Sabemos lo que queremos, lo que nos dicta el corazón, pero no siempre nos atrevemos a hacerle caso. 


Por supuesto que no es algo sencillo. En la otra cara de la moneda está el miedo.


 El miedo es una reacción natural de nuestro cuerpo, un mecanismo de defensa como respuesta a un peligro o amenaza, que puede ser real, pero también imaginario. El miedo aprendido es ese que se obtiene bien después de haber vivido una experiencia negativa, como el miedo a las picaduras de avispa o acudir al dentista, o bien porque nos han hecho aprenderlo. 




El miedo nos impide avanzar. 



Ten el coraje de seguir tu corazón y tu intuición, de algún modo ellos ya saben lo que realmente tú quieres saber. Todo lo demás es secundario”, dijo Steve Jobs, cofundador de Apple, en uno de los discursos más inspiradores que se han escuchado (en este enlace podéis visualizar ese momentohttp://www.youtube.com/watch?v=HHkJEz_HdTg).




Hay algo peor que el miedo, y es la duda eterna. "¿Y si....?"; "¿Y si hubiera hecho aquello?; "¿Y si le hubiera dicho...?".

Planteémonos en su lugar "¿Y si sale bien?", y sigamos luchando.


Ya lo decía El Principito:  "Sólo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible a los ojos.” Hagámosle caso.

Sigue buscando. No te conformes. Sigue a tu corazón. Feliz semana.